Hay recetas que, sin importar cuántas veces las prepares, nunca cansan. Las tortillitas de calabacín pertenecen exactamente a esa categoría. Son sencillas, económicas, rápidas y, lo mejor de todo, increíblemente versátiles. Funcionan igual de bien como una cena ligera después de un día largo, como aperitivo para compartir, acompañamiento de un plato principal o incluso como comida para llevar al trabajo o a la escuela.
Si alguna vez has mirado un par de calabacines en la nevera sin saber muy bien qué hacer con ellos, esta receta es la solución perfecta. Con pocos ingredientes y un proceso muy simple, puedes transformar una verdura humilde en un plato lleno de sabor que gusta a grandes y pequeños.
¿Por qué las tortillitas de calabacín nunca fallan?
El éxito de esta receta está en su equilibrio. El calabacín aporta suavidad y jugosidad, el huevo une todos los ingredientes y la harina da la consistencia justa para que queden doradas por fuera y tiernas por dentro. Además, es una receta muy agradecida: admite cambios, sustituciones y añadidos según lo que tengas en casa o tus preferencias personales.
Otro punto a favor es que se trata de una preparación bastante saludable. El calabacín es bajo en calorías, rico en agua, fibra y vitaminas, lo que hace que estas tortillitas sean ideales para quienes buscan cuidarse sin renunciar al sabor. Si controlas la cantidad de aceite o eliges métodos de cocción más ligeros, puedes disfrutarlas sin culpa.
¿Qué son exactamente las tortillitas de calabacín?
Las tortillitas de calabacín son pequeñas tortillas o buñuelos salados hechos principalmente con calabacín rallado. A diferencia de una tortilla tradicional grande, estas se cocinan en porciones pequeñas, lo que las hace más rápidas de preparar y más fáciles de servir.
Dependiendo del país o la región, pueden variar ligeramente: algunas llevan queso, otras cebolla, especias, hierbas aromáticas o incluso otros vegetales. Se pueden cocinar en sartén, al horno o en freidora de aire, adaptándose a distintos estilos de cocina y necesidades.
Ingredientes básicos (rinde aproximadamente 4 porciones)
- 2 calabacines medianos
- 2 huevos
- 3 cucharadas de harina (puede ser de trigo, avena o incluso una opción sin gluten)
- 1 diente de ajo (opcional, pero muy recomendable)
- Perejil fresco picado al gusto
- Sal y pimienta negra
- Aceite de oliva virgen extra
Estos son los ingredientes base, pero más adelante verás cómo puedes personalizarlos fácilmente.
Paso a paso: cómo preparar tortillitas de calabacín perfectas
1. Rallar el calabacín
Comienza lavando bien los calabacines bajo el grifo. No es necesario pelarlos, ya que la piel aporta color, textura y nutrientes. Rállalos usando un rallador grueso y colócalos en un bol o colador grande.
Añade una pizca de sal y mezcla ligeramente. La sal ayudará a que el calabacín suelte el exceso de agua, algo fundamental para lograr una buena textura.
2. Escurrir: el paso más importante
Deja reposar el calabacín rallado durante unos 10 minutos. Verás cómo empieza a soltar bastante líquido. Pasado ese tiempo, exprímelo muy bien con las manos o con la ayuda de un paño limpio o gasa.
Este paso es clave: si el calabacín conserva demasiada agua, las tortillitas quedarán blandas y costará que se doren correctamente. Cuanto más seco esté, mejores serán el resultado final.
3. Preparar la mezcla
En un bol amplio, bate los huevos hasta que estén bien integrados. Añade el calabacín escurrido, la harina, el ajo picado finamente (si decides usarlo), el perejil fresco, sal y pimienta al gusto.
Mezcla todo hasta obtener una masa homogénea. La textura debe ser espesa pero manejable; si notas que está demasiado líquida, puedes añadir una cucharada extra de harina.
4. Cocinar las tortillitas
Calienta una sartén amplia a fuego medio y añade un chorrito de aceite de oliva. Cuando esté caliente, coloca cucharadas de la mezcla dejando un poco de espacio entre ellas. Aplánalas suavemente con el dorso de la cuchara para darles forma.
Cocina durante 2 o 3 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Consejos y trucos para un resultado perfecto
- No te saltes el escurrido: es el secreto para que queden firmes y crujientes.
- Controla el fuego: si está demasiado alto, se dorarán por fuera pero quedarán crudas por dentro.
- Hazlas del tamaño adecuado: ni muy grandes ni muy gruesas para que se cocinen de forma uniforme.
- Sazona bien: el calabacín tiene un sabor suave, así que no temas ajustar sal, pimienta o hierbas.
Variaciones para todos los gustos
Una de las mejores cosas de esta receta es que puedes adaptarla fácilmente:
- Con queso: añade queso rallado (parmesano, mozzarella, cheddar o el que prefieras) para un toque más cremoso.
- Con más verduras: zanahoria rallada, cebolla picada o incluso espinacas funcionan muy bien.
- Versión sin gluten: sustituye la harina de trigo por harina de arroz, avena sin gluten o garbanzo.
- Más especiadas: prueba con comino, pimentón, curry o hierbas provenzales.