Pasteles de Yuca: una explosión de sabor en cada bocado que conquista desde el primer instante

  1. Preparar la base de la masa
    En un bol amplio, coloca la harina de trigo, el azúcar, la sal, la levadura química y la pimienta negra. Mezcla bien los ingredientes secos para que se distribuyan de manera uniforme. A continuación, añade el aceite de oliva y comienza a mezclar. Incorpora poco a poco un poco de agua tibia, solo la necesaria para ligar la masa. Debe quedar suave y manejable, no pegajosa.
    Una vez integrada, deja reposar la masa durante unos 5 minutos. Este descanso ayuda a que los ingredientes se hidraten correctamente y mejora la textura final.
  2. Incorporar la yuca o la papa
    Agrega el puré de yuca o de papa cocida a la masa base. Es importante que la yuca o la papa estén bien machacadas, sin grumos, para lograr una mezcla homogénea. Mezcla con una espátula o con las manos limpias hasta integrar por completo.
  3. Dar sabor a la preparación
    Añade el perejil picado, el pimentón y el orégano seco. Si decides usar queso mozzarella rallado, este es el momento de incorporarlo. Mezcla nuevamente hasta que las especias y el queso se repartan de forma uniforme por toda la masa. Aquí puedes ajustar la sal o la pimienta según tu gusto.
  4. Reposo y formado
    Engrasa un molde para hornear o cúbrelo con papel vegetal. Vierte la masa y extiéndela de manera uniforme hasta obtener un grosor aproximado de 5 cm. Deja reposar la masa entre 5 y 10 minutos más. Este pequeño reposo ayuda a que los pasteles queden más esponjosos al hornearse.
  5. Corte de los pasteles
    Con un cuchillo ligeramente humedecido, corta la masa en cuadritos, rectángulos o en la forma que prefieras. Este paso facilita el horneado uniforme y hace que luego sea más fácil servirlos.
  6. Horneado
    Precalienta el horno a 190 °C. Lleva el molde al horno y hornea durante aproximadamente 25 a 35 minutos, o hasta que los pasteles estén bien dorados por encima. Si deseas un acabado más crujiente, puedes activar el grill durante los últimos minutos, vigilando para que no se quemen.
  7. Servir y disfrutar
    Retira del horno y deja reposar unos minutos antes de servir. Puedes disfrutarlos calientes, cuando el interior está más suave, o tibios, cuando la textura se vuelve aún más firme y agradable.

Ideas para servir

Estos pasteles de yuca son extremadamente versátiles. Puedes servirlos acompañados de una ensalada fresca, con una salsa de yogur y hierbas, con guacamole, salsa de ajo o incluso con una salsa picante. También funcionan muy bien como acompañamiento de carnes, pescados o platos vegetarianos.

Para reuniones informales o picoteos, córtalos en porciones pequeñas y sírvelos como snack. Son perfectos para compartir y suelen desaparecer de la mesa en cuestión de minutos.

Consejos para una versión más saludable

Si deseas hacer esta receta aún más nutritiva, aquí tienes algunas sustituciones inteligentes:

  • Sustituye la harina blanca por harina integral para aumentar el contenido de fibra.
  • Si buscas una versión sin gluten, utiliza harina de arroz, harina de almendras o harina de garbanzos.
  • Reemplaza el azúcar por edulcorantes naturales o simplemente elimínalo si prefieres una versión totalmente salada.
  • Usa aceite de oliva o aceite de coco en lugar de mantequilla u otras grasas menos saludables.
  • Añade verduras ralladas como zanahoria, calabacín o espinaca picada para enriquecer el valor nutricional del plato.

Estas pequeñas modificaciones no solo mejoran el perfil nutricional, sino que también aportan nuevos sabores y texturas.

Por qué amar esta receta

Lo que hace especial a estos pasteles de yuca es su sencillez y adaptabilidad. No necesitas técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir. Es una receta perfecta tanto para principiantes como para quienes disfrutan experimentar en la cocina. Además, es ideal para aprovechar restos de yuca o papa cocida y transformarlos en un plato completamente nuevo.

Cada bocado ofrece una combinación equilibrada de suavidad, aroma y sabor, convirtiéndolos en una opción reconfortante que recuerda a la cocina casera de siempre. Una receta humilde, pero llena de carácter, que demuestra que lo simple también puede ser espectacular.

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