1. Mezclar los ingredientes
Comienza colocando la harina en un bol amplio. Añade el yogur griego directamente sobre la harina. Si deseas que la masa tenga un toque ligeramente más dulce, incorpora la cucharada de azúcar en este momento.
Con ayuda de una cuchara o espátula, empieza a mezclar suavemente. Verás que al principio la masa parece algo espesa, pero poco a poco se integrará todo hasta obtener una preparación homogénea.
La textura ideal debe ser suave y ligeramente pegajosa. No debe quedar seca ni demasiado líquida. Esa consistencia es precisamente la que permitirá que las bolitas se inflen y queden tiernas al freírlas.
Una de las grandes ventajas de esta receta es que no necesita reposo. En cuanto la masa esté bien integrada, puedes pasar directamente al siguiente paso.
2. Calentar el aceite correctamente
En una sartén profunda o en un cazo, añade una cantidad generosa de aceite. Es importante que haya suficiente para que las bolitas puedan flotar y cocinarse de manera uniforme.
Coloca el recipiente a fuego medio-alto y deja que el aceite se caliente bien. No debe estar humeante, pero sí lo suficientemente caliente como para que la masa comience a freírse de inmediato al entrar en contacto con el aceite.
Un truco sencillo para comprobar la temperatura es dejar caer una pequeña porción de masa. Si sube rápidamente a la superficie y comienza a burbujear, el aceite está listo.
3. Preparar la manga pastelera
Para formar las bolitas de manera práctica, coloca la masa dentro de una manga pastelera. Esto facilitará que las porciones salgan de forma más uniforme.
Si no tienes manga pastelera, puedes improvisar una con una bolsa plástica resistente. Solo debes introducir la masa dentro y cortar una pequeña punta en una de las esquinas. El orificio debe ser pequeño para que las bolitas no queden demasiado grandes.
Este método permite controlar mejor el tamaño y hace que el proceso sea rápido y limpio.
4. Formar y freír las mini bolitas
Con el aceite ya caliente, presiona la manga pastelera y, con ayuda de unas tijeras, corta pequeños trozos de masa dejándolos caer directamente en el aceite.
No te preocupes si al caer no tienen forma redonda perfecta. Durante la fritura, las bolitas girarán y se redondearán solas en el aceite caliente.
Es importante no llenar demasiado la sartén. Fríe en tandas pequeñas para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado. Esto garantiza que las bolitas queden doradas y bien cocidas por dentro.
Déjalas freír hasta que estén doradas por todos sus lados. Puedes moverlas suavemente con una espumadera para que se cocinen de manera uniforme.
5. Escurrir el exceso de aceite
Una vez que estén bien doradas, retíralas con una espumadera y colócalas sobre un plato cubierto con papel absorbente. Este paso es fundamental para eliminar el exceso de aceite y lograr una textura más ligera.
Déjalas reposar unos segundos antes de pasarlas al siguiente paso.
6. Rebozar en azúcar
Mientras aún estén calientes, pásalas por un bol con azúcar para que se impregnen por todos lados. El calor ayudará a que el azúcar se adhiera mejor, creando esa capa exterior dulce y ligeramente crujiente que recuerda tanto a los donuts tradicionales.
Si deseas darles un toque diferente, puedes mezclar el azúcar con un poco de canela en polvo. También puedes espolvorear azúcar glas por encima para una presentación más delicada.
Consejos para un resultado perfecto
- Mantén una temperatura constante del aceite.
- No hagas bolitas demasiado grandes para asegurar una cocción uniforme.
- Fríe en pequeñas tandas.
- Consúmelas preferiblemente recién hechas para disfrutar al máximo su textura.
Variaciones que puedes probar
Una vez que domines la receta básica, puedes experimentar con distintos sabores:
- Añadir ralladura de limón o naranja a la masa.
- Incorporar unas gotas de esencia de vainilla.
- Rellenarlas con crema pastelera usando una jeringa de repostería.
- Bañarlas con chocolate derretido.
Estas pequeñas modificaciones transforman la receta en una versión aún más especial.
Ideales para cualquier ocasión
Las mini bolitas donut son perfectas para:
- Desayunos especiales
- Meriendas infantiles
- Reuniones familiares
- Fiestas y celebraciones
- Acompañar café o chocolate caliente
También son una excelente opción cuando tienes invitados inesperados y quieres ofrecer algo casero sin pasar horas en la cocina.
Una receta económica y práctica
En tiempos en los que buscamos opciones sencillas y accesibles, esta receta se convierte en una aliada perfecta. Utiliza ingredientes básicos que casi siempre tenemos en casa y no requiere equipamiento especial.
Además, su rapidez es uno de sus mayores atractivos. En menos de media hora puedes tener listas unas deliciosas mini bolitas con sabor a donut, recién hechas y listas para disfrutar.