Este pastel salado cambió mi rutina… ¡y ahora todo el vecindario me felicita por lo delicioso que es!

1. Preparar las papas

Comienza pelando las papas y rallándolas de forma gruesa. Este paso es importante para darle textura al pastel. Una vez ralladas, colócalas en un paño limpio o un colador y exprímelas bien para eliminar el exceso de líquido. Esto evitará que la masa quede aguada.

Reserva las papas mientras continúas con el resto de los ingredientes.

2. Picar las verduras

Pica finamente el pimiento morrón, el pimiento adicional si decides usarlo, la cebolla, las cebolletas y el tomate. Cuanto más parejo sea el corte, mejor se integrarán los sabores en la masa.

Este es un buen momento para ajustar las cantidades según tus preferencias. Si te gustan más las verduras, puedes añadir un poco más sin problema.

3. Batir los huevos

En un bol grande, bate los huevos hasta que estén bien integrados. No es necesario batir en exceso, solo lo suficiente para que queden homogéneos.

Este bol será donde se mezcle toda la preparación, así que asegúrate de que sea lo suficientemente amplio.

4. Mezclar los ingredientes líquidos y sólidos

Añade al bol las papas ralladas, las verduras picadas, el aceite, la leche y el queso cortado en cubos. Mezcla todo con una cuchara o espátula hasta que los ingredientes estén bien distribuidos.

En este punto, la mezcla ya empieza a oler increíble.

5. Incorporar la harina y los condimentos

Agrega la harina poco a poco, junto con la sal, la pimienta negra y la levadura en polvo. Mezcla suavemente hasta obtener una masa homogénea, sin grumos, pero sin batir en exceso para no perder la esponjosidad.

La textura debe ser espesa pero fluida, fácil de verter en el molde.

6. Preparar el molde y hornear

Forra una fuente o molde para horno con papel vegetal. Vierte la mezcla y distribúyela de manera uniforme. Espolvorea por encima el queso duro rallado, que será el responsable de ese dorado irresistible que tanto gusta.

Lleva el molde al horno previamente precalentado a 200 °C (390 °F) y hornea durante unos 20 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio y la superficie esté bien dorada.

El aroma que conquista a todos

Mientras el pastel se hornea, la casa se llena de un aroma tan tentador que es imposible no asomarse al horno una y otra vez. Ese es el momento en que entiendes por qué esta receta se ha vuelto tan popular en mi barrio.

Una vez listo, deja reposar el pastel unos minutos antes de cortarlo. Esto ayudará a que tome mejor consistencia y se pueda servir en porciones perfectas.

Ideas para servir este pastel salado

Este pastel es delicioso por sí solo, pero también puedes acompañarlo de diferentes maneras:

  • Con una ensalada fresca de hojas verdes
  • Como acompañamiento de una sopa o crema
  • En porciones pequeñas para picadas o reuniones
  • Frío, al día siguiente, cuando los sabores están aún más concentrados

También es ideal para llevar al trabajo, a la escuela o de viaje, ya que se conserva muy bien y sigue siendo sabroso incluso a temperatura ambiente.

Consejos y variaciones

  • Puedes añadir hierbas como orégano, perejil o tomillo para darle un aroma extra.
  • Si prefieres una versión más liviana, puedes reducir un poco el aceite.
  • Para un toque más intenso, prueba mezclar distintos tipos de queso.
  • También puedes sumar aceitunas, choclo o espinaca a la preparación.

Una receta que siempre deja huella

Este pastel no solo alimenta, también crea momentos. Es de esas recetas que pasan de mano en mano, que se escriben en cuadernos viejos y que se preparan una y otra vez sin cansarse.

Si decides hacerlo, prepárate para recibir elogios, porque una cosa es segura: quien lo prueba, lo vuelve a pedir. Y tú, muy pronto, estarás diciendo lo mismo que yo: “este pastel es parte de mi vida” 💛

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