- Precalienta el horno a 160 °C (320 °F). Este paso es importante para que el bizcocho se cocine de manera uniforme desde el principio.
- Coloca los frutos secos, el agua y el mango en una cacerola. Lleva la mezcla a ebullición y cocina durante un minuto, removiendo suavemente. Este proceso ayuda a hidratar los frutos secos y a integrar mejor los sabores.
- Retira la cacerola del fuego y deja que la mezcla se enfríe ligeramente. No debe estar caliente al momento de mezclarla con los huevos.
- En un bol grande, tamiza la harina de patata, la levadura química, el bicarbonato, la goma xantana y la sal. Tamizar ayuda a evitar grumos y a obtener una textura más esponjosa.
- En otro recipiente, bate ligeramente los huevos. No es necesario batir en exceso; solo lo suficiente para integrarlos. Añade la mezcla de frutas cocidas y remueve bien.
- Incorpora poco a poco los ingredientes secos a la mezcla de huevo y fruta. Hazlo con movimientos suaves y envolventes hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
- Engrasa un molde redondo para pastel y cúbrelo con papel vegetal. Esto facilitará que el bizcocho se desmolde sin problemas.
- Vierte la masa en el molde preparado y distribúyela de forma uniforme con una espátula.
- Lleva al horno y hornea durante 45 minutos a 1 hora, dependiendo de tu horno. Sabrás que está listo cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
- Retira el bizcocho del horno y deja que repose unos minutos antes de desmoldar. Esto ayudará a que mantenga su forma.
Cómo servir y disfrutar este bizcocho integral
Este bizcocho integral es muy versátil y se puede disfrutar de muchas maneras. Algunas ideas para servirlo son:
- Acompañado de yogur natural y un poco de fruta fresca
- Con una taza de té verde o infusión de hierbas
- Como desayuno ligero junto a un café suave
- Como merienda nutritiva para grandes y pequeños
También puedes conservarlo bien tapado durante varios días, ya que gracias a la fruta mantiene una textura húmeda y agradable.
Una receta para compartir y recordar
Este bizcocho integral no es solo una receta; es un pedacito de historia familiar. Cada vez que lo preparo, siento que mi abuela sigue presente, recordándome que la cocina no tiene que ser complicada para ser especial.
Si decides prepararlo y darle tu toque personal, no dudes en compartir tu experiencia. Tal vez añadas una fruta diferente, cambies los frutos secos o ajustes las cantidades. La cocina también es eso: experimentar y adaptar.