El bizcocho integral saludable que aprendí de mi abuela y sigo preparando hasta hoy

  1. Precalienta el horno a 160 °C (320 °F). Este paso es importante para que el bizcocho se cocine de manera uniforme desde el principio.
  2. Coloca los frutos secos, el agua y el mango en una cacerola. Lleva la mezcla a ebullición y cocina durante un minuto, removiendo suavemente. Este proceso ayuda a hidratar los frutos secos y a integrar mejor los sabores.
  3. Retira la cacerola del fuego y deja que la mezcla se enfríe ligeramente. No debe estar caliente al momento de mezclarla con los huevos.
  4. En un bol grande, tamiza la harina de patata, la levadura química, el bicarbonato, la goma xantana y la sal. Tamizar ayuda a evitar grumos y a obtener una textura más esponjosa.
  5. En otro recipiente, bate ligeramente los huevos. No es necesario batir en exceso; solo lo suficiente para integrarlos. Añade la mezcla de frutas cocidas y remueve bien.
  6. Incorpora poco a poco los ingredientes secos a la mezcla de huevo y fruta. Hazlo con movimientos suaves y envolventes hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
  7. Engrasa un molde redondo para pastel y cúbrelo con papel vegetal. Esto facilitará que el bizcocho se desmolde sin problemas.
  8. Vierte la masa en el molde preparado y distribúyela de forma uniforme con una espátula.
  9. Lleva al horno y hornea durante 45 minutos a 1 hora, dependiendo de tu horno. Sabrás que está listo cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
  10. Retira el bizcocho del horno y deja que repose unos minutos antes de desmoldar. Esto ayudará a que mantenga su forma.

Cómo servir y disfrutar este bizcocho integral

Este bizcocho integral es muy versátil y se puede disfrutar de muchas maneras. Algunas ideas para servirlo son:

  • Acompañado de yogur natural y un poco de fruta fresca
  • Con una taza de té verde o infusión de hierbas
  • Como desayuno ligero junto a un café suave
  • Como merienda nutritiva para grandes y pequeños

También puedes conservarlo bien tapado durante varios días, ya que gracias a la fruta mantiene una textura húmeda y agradable.

Una receta para compartir y recordar

Este bizcocho integral no es solo una receta; es un pedacito de historia familiar. Cada vez que lo preparo, siento que mi abuela sigue presente, recordándome que la cocina no tiene que ser complicada para ser especial.

Si decides prepararlo y darle tu toque personal, no dudes en compartir tu experiencia. Tal vez añadas una fruta diferente, cambies los frutos secos o ajustes las cantidades. La cocina también es eso: experimentar y adaptar.

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