1. Preparar y marinar el pollo
Coloca los trozos de pollo (muslos, alitas, pechugas o la parte que prefieras) en un recipiente grande. Vierte el suero de leche hasta cubrirlos por completo. Añade el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el pimentón, el tomillo, la sal y la pimienta.
Mezcla bien para asegurarte de que todas las piezas queden bien impregnadas con la marinada. Cubre el recipiente y refrigera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche. Cuanto más tiempo repose, más sabroso y tierno quedará el pollo.
2. Preparar el rebozado
Mientras el pollo se marina, aprovecha para preparar la mezcla seca. En un plato amplio o un bol poco profundo, combina la harina con el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el pimentón, el tomillo, la sal y la pimienta negra.
Remueve bien para que las especias se distribuyan de manera uniforme. Este rebozado será el responsable de ese exterior crujiente tan característico, por lo que una buena mezcla es fundamental.
3. Llevar el pollo a temperatura ambiente
Antes de freír, saca el pollo del refrigerador y déjalo reposar 15 a 20 minutos a temperatura ambiente. Este paso ayuda a que el pollo se cocine de forma más uniforme y evita que el aceite pierda demasiada temperatura al introducir las piezas frías.
4. Rebozar correctamente
Retira cada pieza de pollo de la marinada, sacudiendo suavemente el exceso de líquido. Pásala por la mezcla de harina, presionando ligeramente para que el rebozado se adhiera bien.
Asegúrate de que cada pieza quede completamente cubierta. Si deseas un rebozado aún más crujiente, puedes repetir el proceso: volver a pasar el pollo por la marinada y luego por la harina una segunda vez.
5. Calentar el aceite
En una olla profunda o sartén grande, calienta suficiente aceite vegetal a 175 °C. Es importante usar un recipiente profundo para evitar salpicaduras y mantener la temperatura estable.
No llenes demasiado la sartén con pollo; freír en tandas es clave para lograr un resultado dorado y crujiente.
6. Freír el pollo
Coloca cuidadosamente las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente. Fríe cada tanda durante varios minutos, volteando las piezas ocasionalmente para que se doren de manera uniforme por todos lados.
El pollo estará listo cuando adquiera un color dorado intenso y una textura crujiente irresistible. El tiempo de cocción puede variar según el tamaño de las piezas, pero generalmente oscila entre 12 y 15 minutos.
7. Comprobar la cocción
Para garantizar la seguridad y el mejor resultado, asegúrate de que el pollo alcance una temperatura interna de 165 °F (74 °C). Si no tienes termómetro, corta una pieza: la carne debe estar completamente blanca y los jugos deben salir claros.
8. Escurrir y reposar
Retira el pollo frito y colócalo sobre una rejilla o una bandeja cubierta con papel absorbente. Este paso ayuda a eliminar el exceso de aceite y mantiene la corteza crujiente.
Evita apilar las piezas inmediatamente, ya que el vapor puede ablandar el rebozado.
Cómo Servir el Pollo Frito
Una vez que todo el pollo esté listo, decora con perejil fresco picado y acompaña con rodajas o gajos de limón para aportar un toque de frescura.
El pollo frito combina perfectamente con una gran variedad de guarniciones, como puré de papas cremoso, ensalada de col, papas fritas, arroz, ensaladas frescas o pan de maíz. También puedes servirlo con salsas como mayonesa casera, salsa picante o miel mostaza.
Consejos y Variaciones
- Extra crujiente: deja reposar el pollo ya rebozado durante 5 minutos antes de freír.
- Toque picante: añade chile en polvo o cayena a la mezcla de harina.
- Más sabor: incorpora especias como comino, orégano o pimienta blanca.
- Versión más ligera: aunque el pollo frito es tradicionalmente frito, puedes adaptarlo a freidora de aire ajustando tiempos y temperaturas.
Conclusión
Preparar pollo frito casero puede parecer todo un arte, pero con los pasos adecuados y un poco de paciencia, cualquiera puede lograr un resultado espectacular. Esta receta reúne lo mejor de la cocina tradicional: ingredientes simples, técnicas efectivas y un sabor que conquista desde el primer bocado.
Crujiente por fuera, jugoso por dentro y lleno de aromas irresistibles, este pollo frito se convertirá sin duda en uno de tus platos favoritos para compartir y disfrutar. Anímate a prepararlo y descubre cómo un clásico bien hecho nunca pasa de moda. 🍗✨