- Preparar el horno y el molde:
Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). Engrasa un molde rectangular y forra con papel vegetal para un desmoldado más fácil. Esta es la base para que tu pastel no se pegue y se conserve la forma perfecta de los cuadrados. - Batir los huevos y el azúcar:
En un tazón grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vea ligera, pálida y esponjosa. Este paso es clave: incorporar aire en los huevos ayuda a que el pastel suba y quede tierno, casi como una nube. - Agregar los ingredientes líquidos:
Incorpora el yogur (o leche), el aceite (o mantequilla derretida) y el extracto de vainilla. Mezcla hasta que la preparación sea homogénea. La combinación de yogur y mantequilla hace que el pastel sea húmedo y cremoso sin sentirse pesado. - Mezclar los ingredientes secos:
En otro recipiente, combina la harina, el polvo para hornear y la sal. Es importante tamizar la harina si es posible, para evitar grumos y lograr una textura más uniforme. - Unir suavemente lo seco y lo húmedo:
Agrega gradualmente los ingredientes secos a la mezcla húmeda, revolviendo con cuidado hasta obtener una masa uniforme. No mezcles demasiado: el exceso de mezcla puede desarrollar el gluten y endurecer el pastel. La paciencia aquí asegura un resultado suave y esponjoso. - Incorporar las pasas:
Agrega las pasas doradas distribuyéndolas de manera uniforme por toda la masa. Así, cada cuadrado tendrá su dosis perfecta de dulzor y textura. Si quieres un pastel aún más jugoso, puedes mezclar las pasas con una cucharadita de harina antes de incorporarlas, evitando que se hundan en el fondo. - Hornear:
Vierte la masa en el molde preparado y nivélala con una espátula. Hornea entre 30 y 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y al insertar un palillo en el centro, éste salga limpio. El tiempo puede variar según el horno, así que es recomendable revisar a partir de los 30 minutos. - Enfriar y servir:
Deja enfriar completamente antes de cortar en cuadrados. Si deseas, espolvorea un poco de azúcar en polvo sobre la superficie antes de servir, lo que le dará un toque elegante y dulce sin ser excesivo.
Variaciones y consejos de sabor
Aunque la receta original es deliciosa, hay pequeñas modificaciones que pueden llevar este pastel a otro nivel:
- Añadir nueces o almendras picadas: para un toque crujiente que contraste con la suavidad de la masa y la pasas.
- Incorporar ralladura de cítricos: como limón o naranja, para un aroma fresco que hace el pastel más ligero y aromático.
- Pasas y frutos secos mixtos: si quieres un pastel más festivo, combina pasas, arándanos secos y trozos pequeños de dátiles.
- Cobertura ligera de glaseado: mezcla azúcar glass con unas gotas de leche o jugo de limón y vierte sobre los cuadrados ya fríos para un acabado elegante y dulce.
Tip de almacenamiento
Este pastel se conserva muy bien en un recipiente hermético a temperatura ambiente por 3 a 4 días. También se puede refrigerar por hasta una semana, o congelar cortado en cuadrados para disfrutarlo en cualquier momento.
El momento ideal para disfrutarlo
Los cuadrados de pastel de vainilla con pasas doradas son versátiles y se adaptan a cualquier ocasión:
- Con café o té en la tarde: Perfecto para una merienda acogedora, acompañado de tu bebida caliente favorita.
- Como postre ligero después de comer: Su textura suave y no excesivamente dulce lo convierte en un final agradable sin sensación de pesadez.
- En reuniones o celebraciones: Presentados en una bandeja, los cuadrados dorados y espolvoreados con azúcar glass lucen irresistibles.
- Para llevar: Gracias a su forma en cuadrados, es fácil de transportar y disfrutar en picnics o como snack en el trabajo.
Por qué esta receta sigue siendo un clásico
Los postres sencillos como este tienen algo que nunca pasa de moda: la combinación de ingredientes accesibles con resultados extraordinarios. La textura esponjosa, el aroma a vainilla, la suavidad del yogur y el toque dulce de las pasas crean un equilibrio que siempre complace a los paladares más exigentes. Además, su preparación sencilla permite que cualquiera pueda disfrutar del placer de hornear en casa, sin necesidad de técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir.
Este pastel también tiene un valor emocional: nos conecta con la tradición de la cocina casera, con la calidez de los hogares y la magia de los postres hechos con cariño. Cada cuadrado es una pequeña porción de nostalgia, perfecta para compartir o disfrutar en soledad con un momento de tranquilidad.
Conclusión
En definitiva, los cuadrados de pastel de vainilla con pasas doradas son mucho más que un postre: son una experiencia que combina sabor, textura, aroma y tradición en cada bocado. Son fáciles de preparar, deliciosos y versátiles, ideales tanto para momentos cotidianos como para ocasiones especiales. Ya sea que los disfrutes calientes junto a una taza de té, o fríos como un dulce postre vespertino, estos cuadrados de pastel nunca decepcionan.
Si buscas un postre que combina sencillez, elegancia y un toque de nostalgia, esta receta es la opción perfecta. Hornearlos es un acto de amor propio y hacia quienes los compartes, y el resultado siempre será un pastel dorado, tierno y ligeramente dulce que hace que cualquier momento se sienta especial.
Atrévete a prepararlos y deja que el aroma de la vainilla y las pasas doradas llene tu cocina. Cada cuadrado será un pequeño placer que conquista a todos.