¿Te imaginas llenar tu cocina con el aroma dulce de galletas recién horneadas y, además, obtener más de 50 unidades con solo medio kilo de harina? Esta receta es la prueba de que no necesitas ingredientes complicados ni técnicas avanzadas para lograr un resultado delicioso, rendidor y perfecto para compartir. Son galletas suaves, delicadas y con un centro de mermelada que aporta el equilibrio ideal entre dulzura y frescura.
Perfectas para acompañar el café de la tarde, para la merienda escolar o para regalar en frascos decorados, estas galletas caseras se convertirán en una de tus recetas favoritas. Además, se conservan muy bien, por lo que puedes prepararlas con anticipación y disfrutarlas durante toda la semana.
🧾 Ingredientes
Para preparar más de 50 galletas necesitarás:
- 310 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
- 150 g de azúcar
- 2 huevos
- 500 g (1/2 kilo) de harina de trigo común
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 150 g de mermelada de fresa
Todos los ingredientes son fáciles de conseguir y probablemente ya tengas la mayoría en tu cocina.
👩🍳 Preparación paso a paso
1. Logra una base cremosa perfecta
Comienza colocando la mantequilla a temperatura ambiente en un bol amplio. Es importante que no esté fría, ya que esto dificultaría el batido y afectaría la textura final. Añade el azúcar y bate con batidora eléctrica o manual hasta obtener una mezcla suave, cremosa y ligeramente más clara en color.
Este paso es fundamental, ya que al incorporar aire en la mantequilla se consigue una textura más ligera en las galletas.
2. Incorpora los huevos y la vainilla
Agrega los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición para que se integren correctamente. Luego añade la vainilla, que aportará un aroma delicioso y un sabor más profundo.
La mezcla debe quedar homogénea y ligeramente esponjosa.
3. Añade la harina y forma la masa
Incorpora la harina poco a poco. Puedes hacerlo en varias tandas para facilitar la integración. Primero mezcla con una espátula o cuchara de madera y, cuando la masa comience a tomar consistencia, utiliza tus manos limpias para terminar de unirla.
Debes obtener una masa suave, maleable y que no se pegue a los dedos. Si notas que está demasiado blanda, puedes llevarla al refrigerador durante 20 a 30 minutos para que tome firmeza.
4. Forma las bolitas
Toma pequeñas porciones de masa y forma bolitas del mismo tamaño. Si deseas que todas las galletas queden uniformes, puedes usar una cuchara medidora o una balanza para pesar cada porción.
Coloca las bolitas sobre una bandeja cubierta con papel para hornear, dejando espacio entre ellas, ya que crecerán ligeramente en el horno.
5. Haz el hueco y rellena
Con el dedo índice o el mango de una cuchara de madera, presiona suavemente el centro de cada bolita para crear una pequeña hendidura. Luego rellena cada hueco con una pequeña cantidad de mermelada de fresa.
No coloques demasiada mermelada, ya que podría desbordarse durante la cocción.
6. Hornea hasta dorar
Precalienta el horno a 180 °C. Hornea las galletas durante aproximadamente 12 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente.
Es importante no exceder el tiempo de horneado para que mantengan su interior suave. Al sacarlas del horno estarán ligeramente blandas, pero al enfriarse adquirirán la textura perfecta.
✨ Consejos para que queden espectaculares
- Si deseas una textura más crujiente, puedes hornearlas uno o dos minutos adicionales.
- Puedes sustituir la mermelada de fresa por frambuesa, durazno, arándanos o incluso dulce de leche.
- Agrega ralladura de limón o naranja a la masa para un toque aromático especial.
- Espolvorea azúcar glas una vez que estén completamente frías para una presentación más elegante.
🫙 Conservación y almacenamiento
Una de las grandes ventajas de esta receta es que se conserva muy bien:
- En un frasco hermético a temperatura ambiente duran hasta 1 semana.
- Puedes congelarlas hasta 2 meses en recipientes bien cerrados.
- También puedes congelar la masa cruda ya formada en bolitas y hornearlas directamente cuando las necesites (solo añade 1 o 2 minutos extra de cocción).
¿Por qué rinde tanto esta receta?
El secreto está en el equilibrio entre mantequilla y harina. El medio kilo de harina permite obtener una masa consistente que se puede dividir en muchas porciones pequeñas sin perder estructura. Al formar bolitas de tamaño moderado, es posible superar fácilmente las 50 galletas.
Esto la convierte en una opción ideal para reuniones familiares, fiestas infantiles, ventas caseras o simplemente para tener un dulce listo durante varios días.
Perfectas para cualquier ocasión
Estas galletas no solo son deliciosas, sino también versátiles. Puedes prepararlas para:
- Celebraciones y cumpleaños
- Regalos hechos en casa
- Mesas de postres
- Acompañar el café o el té
- Venta de repostería artesanal
Si decides regalarlas, colócalas en frascos de vidrio con una cinta decorativa. Es un detalle sencillo pero muy especial.
Un clásico que nunca falla
Las galletas con centro de mermelada son un clásico de la repostería casera. Su textura suave combinada con el contraste ligeramente ácido de la fruta crea una experiencia equilibrada que encanta a niños y adultos.
Además, preparar galletas en casa tiene algo mágico: el aroma que invade la cocina, el momento de formar cada bolita con las manos y la satisfacción de verlas dorarse en el horno. Es una actividad perfecta para compartir con los más pequeños del hogar y crear recuerdos inolvidables.
Resultado final
Obtendrás galletas doradas por fuera, suaves por dentro y con un centro brillante y dulce que las hace irresistibles. Con solo medio kilo de harina, ingredientes básicos y unos minutos de preparación, podrás disfrutar de más de 50 pequeñas delicias listas para compartir.
Anímate a prepararlas y descubre cómo una receta sencilla puede convertirse en una de tus favoritas. Una vez que las pruebes, seguramente repetirás una y otra vez. 🍓🍪