Canelones de Espinacas y Ricotta: Suaves, Cremosos y Deliciosos

1. Cocer la pasta

Comienza por poner a hervir una olla grande con abundante agua y un chorrito de aceite. Cuando el agua esté caliente, añade las láminas de pasta para lasaña. Cocina hasta que estén al dente, es decir, cocidas pero firmes al morder. Retira cuidadosamente, escúrrelas y colócalas sobre un paño limpio o papel de cocina para que no se peguen.

Consejo: Si quieres ahorrar tiempo, algunas marcas de pasta permiten cocinar los canelones directamente sin hervir la pasta previamente. Sin embargo, cocerlas primero garantiza que queden suaves y fáciles de enrollar.

2. Preparar la salsa de tomate

La salsa de tomate es el corazón de estos canelones. Para hacerla:

  1. Pica finamente un cuarto de cebolla y un diente de ajo.
  2. En una sartén grande, calienta un poco de aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén tiernos y fragantes.
  3. Añade la pastilla de caldo de pollo desmenuzada para intensificar el sabor.
  4. Incorpora los tomates cortados en cubos y cocina a fuego medio, removiendo con una cuchara de madera, hasta que se forme una salsa espesa y homogénea.

Tip: Si prefieres una salsa más suave, puedes pasar los tomates por la batidora antes de añadirlos a la sartén. También puedes añadir una pizca de azúcar si los tomates están muy ácidos.

3. Preparar el relleno de espinacas y ricotta

El relleno de estos canelones es cremoso y nutritivo:

  1. Lava bien las espinacas y escúrrelas.
  2. En una olla a fuego medio con un poco de aceite, saltea las espinacas junto con un cuarto de cebolla y un diente de ajo finamente picados.
  3. Una vez que las espinacas estén tiernas y hayan reducido su volumen, retira del fuego y añade el queso ricotta.
  4. Mezcla bien y salpimenta al gusto.
  5. Regresa al fuego un par de minutos para que todos los sabores se integren perfectamente.

Sugerencia: Puedes añadir una pizca de nuez moscada al relleno para darle un aroma más profundo y elegante. También funciona bien un toque de limón rallado para resaltar la frescura de las espinacas.

4. Montar los canelones

Ahora llega la parte divertida: armar los canelones:

  1. Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
  2. Toma una lámina de lasaña y coloca una porción del relleno en el centro, sin excederte para que no se salga al enrollar.
  3. Enrolla la lámina formando un canelón y colócalo en una bandeja de horno previamente engrasada con unas gotas de aceite.
  4. Repite hasta terminar con todas las láminas.

Tip: Si quieres que los canelones queden más presentables, coloca el lado del pliegue hacia abajo para que no se abran durante la cocción.

5. Hornear y gratinar

Una vez colocados todos los canelones en la bandeja:

  1. Cubre los canelones con la salsa de tomate que preparaste.
  2. Espolvorea generosamente el queso manchego rallado sobre cada uno.
  3. Hornea durante unos 15 minutos o hasta que el queso se haya derretido y gratinado, adquiriendo un color dorado irresistible.

Tip de chef: Para un gratinado más uniforme, puedes usar el modo “gratinar” del horno durante los últimos 2-3 minutos, vigilando que el queso no se queme.

Consejos y variaciones

  • Para un relleno más nutritivo: Añade champiñones salteados, zanahoria rallada o calabacín al relleno de espinacas y ricotta.
  • Versión sin lácteos: Sustituye el ricotta por tofu suave y el queso manchego por queso vegano rallado.
  • Salsa más ligera: Usa tomates triturados naturales y un poco de caldo de verduras en lugar de la pastilla de pollo.
  • Congelar para después: Puedes preparar los canelones con anticipación, cubrirlos con salsa y congelarlos crudos. Para hornearlos, solo necesitarás unos minutos adicionales en el horno.

Cómo servir los canelones

Los canelones de espinacas y ricotta son perfectos como plato principal acompañado de una ensalada fresca, pan crujiente o incluso un vaso de vino blanco seco. Su textura cremosa y su sabor equilibrado hacen que sean ideales tanto para cenas familiares como para ocasiones especiales.

Presentación: Sirve los canelones en un plato grande, añade un poco de perejil fresco picado por encima y unas gotas de aceite de oliva extra virgen. Esto le dará un toque elegante y un aroma irresistible.

Beneficios de esta receta

Este plato no solo es delicioso, sino también saludable:

  • Las espinacas son ricas en hierro, calcio y vitaminas A, C y K.
  • El queso ricotta aporta proteínas y calcio de fácil digestión.
  • La salsa de tomate casera está llena de antioxidantes como el licopeno, excelente para la salud cardiovascular.

Además, al ser una receta casera, controlas la cantidad de sal y aceite, haciendo que sea más ligera que muchos canelones comprados o de restaurante.

Conclusión

Los canelones de espinacas y ricotta son un plato que combina sabor, nutrición y sencillez. Su relleno cremoso, la salsa casera y el gratinado final crean una experiencia gastronómica reconfortante que gusta a toda la familia. Perfectos para vegetarianos, niños o cualquier amante de la pasta, esta receta te permitirá disfrutar de un plato clásico con un toque fresco y original.

No dudes en experimentar con diferentes quesos, verduras o salsas, ¡las posibilidades son infinitas! Lo importante es disfrutar del proceso de preparación y del aroma que inundará tu cocina mientras horneas estos deliciosos canelones.

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