Durante años, la papa ha sido uno de los alimentos más consumidos en el mundo y, al mismo tiempo, uno de los más incomprendidos. Muchas personas la asocian con el aumento de peso o con dietas poco saludables, principalmente por su uso frecuente en preparaciones fritas o ultraprocesadas. Sin embargo, la realidad es muy diferente: cuando se consume de forma adecuada y dentro de una alimentación equilibrada, la papa puede aportar múltiples beneficios para la salud y contribuir a la prevención de diversas enfermedades.
Este tubérculo, accesible y versátil, forma parte de la alimentación básica en muchas culturas. Su valor nutricional, su capacidad para proporcionar energía sostenida y su contenido de compuestos beneficiosos la convierten en un alimento que merece un lugar en una dieta saludable. A continuación, exploramos en detalle por qué la papa puede ser una aliada del bienestar y cómo consumirla correctamente para aprovechar todas sus propiedades.
El valor nutricional de la papa
La papa es mucho más que un simple acompañamiento. Desde el punto de vista nutricional, destaca por su equilibrio entre carbohidratos complejos, vitaminas, minerales y fibra. Una porción adecuada de papa aporta energía al organismo sin necesidad de recurrir a productos ultraprocesados, lo que la convierte en una opción natural y económica.
Uno de sus nutrientes más destacados es la vitamina C. Aunque suele asociarse esta vitamina con frutas cítricas, la papa también es una fuente relevante. La vitamina C actúa como antioxidante, fortalece el sistema inmunológico, ayuda en la absorción del hierro y contribuye a la reparación de tejidos. Consumida regularmente, puede ayudar al cuerpo a defenderse mejor frente a infecciones y procesos inflamatorios.
Además, la papa es rica en potasio, un mineral esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. El potasio juega un papel clave en la regulación de la presión arterial, ayudando a contrarrestar los efectos del sodio. Una dieta rica en potasio se asocia con menor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
La fibra es otro componente fundamental, especialmente cuando la papa se consume con cáscara. La fibra favorece el tránsito intestinal, previene el estreñimiento y contribuye a la sensación de saciedad, lo que puede ser beneficioso para el control del peso corporal.