Pudín Roméo y Julieta: cómo preparar este clásico brasileño de forma sencilla

El Pudín Roméo y Julieta es una versión irresistible del tradicional pudín brasileño, inspirado en una de las combinaciones más queridas de la repostería de Brasil: queso y guayaba. Este dúo perfecto recibe el nombre de “Romeo y Julieta” porque, al igual que los famosos enamorados, parecen estar hechos el uno para el otro.

En esta receta, la suavidad y cremosidad del queso se fusionan con la intensidad dulce y ligeramente afrutada de la pasta de guayaba, creando un postre equilibrado, elegante y lleno de sabor. Lo mejor de todo es que no necesitas técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir. Con unos pocos pasos y un poco de paciencia para el reposo en frío, lograrás un pudín espectacular que encantará a todos.

Perfecto para celebraciones, reuniones familiares o simplemente para darte un gusto especial, este postre destaca tanto por su sabor como por su presentación en capas.

¿Qué es el sabor “Romeo y Julieta”?

En la gastronomía brasileña, la combinación de queso y pasta de guayaba es todo un clásico. Se suele servir en su forma más simple: una lámina de queso fresco acompañada de un trozo de dulce o pasta de guayaba. La mezcla del sabor salado y suave del queso con el dulzor intenso de la fruta crea un contraste delicioso que ha conquistado generaciones.

Esta receta transforma esa combinación tradicional en un pudín frío, con textura firme pero cremosa, ideal para servir bien refrigerado.

Ingredientes para el Pudín Roméo y Julieta

Esta preparación se divide en dos capas principales: la base de guayaba y la capa cremosa de queso.

Para la capa de guayaba

  • 3 tazas (té) de pasta de guayaba picada (600 g)
  • 1 ¾ taza (té) de agua filtrada en total (aproximadamente 400 ml)
  • 12 g de gelatina en polvo sin sabor

Para la capa de queso crema

  • 1 lata de leche condensada (395 g)
  • 2 envases de crema de leche (400 g en total)
  • 1 taza de queso crema cremoso (200 g)
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • ¼ taza (té) de agua filtrada
  • 12 g de gelatina en polvo sin sabor

Paso a paso: cómo preparar este delicioso pudín

1. Preparar la base de guayaba

Comienza colocando la pasta de guayaba picada en una cacerola junto con 400 ml de agua filtrada. Lleva a fuego medio y remueve constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue.

A medida que se caliente, la pasta comenzará a ablandarse y a disolverse. Continúa removiendo hasta que se derrita por completo y obtengas una mezcla homogénea. Cuando empiece a hervir, baja el fuego y cocina unos minutos más para asegurar una textura lisa.

Mientras tanto, en un recipiente pequeño, hidrata la gelatina sin sabor con 60 ml de agua (tomados del total). Mézclala con un tenedor y deja reposar durante unos 5 minutos para que absorba el líquido.

Después, derrite la gelatina hidratada a baño maría o en el microondas, calentándola en intervalos de 30 segundos y removiendo para evitar que hierva. Debe quedar completamente líquida y tibia.

Incorpora la gelatina disuelta a la mezcla de guayaba y revuelve bien para integrar.

Vierte esta preparación en un molde tipo anillo ligeramente engrasado. Lleva al refrigerador durante aproximadamente 6 horas, o hasta que esté completamente firme.

2. Preparar la capa cremosa de queso

Una vez que la base de guayaba esté firme, es momento de preparar la capa superior.

Hidrata los 12 g de gelatina restantes con ¼ taza de agua filtrada. Déjala reposar unos minutos y luego disuélvela como hiciste anteriormente.

En el vaso de la licuadora, coloca la leche condensada, la crema de leche, el queso crema y el queso parmesano rallado. Añade también la gelatina ya disuelta.

Bate durante unos 3 minutos, hasta obtener una mezcla completamente homogénea, cremosa y sin grumos.

Vierte con cuidado esta preparación sobre la capa de guayaba ya firme. Hazlo lentamente para que las capas se mantengan bien definidas.

Lleva nuevamente al refrigerador durante otras 6 horas, o hasta que el pudín esté totalmente cuajado.

Cómo desmoldar correctamente

Para desmoldar sin romper el pudín, pasa suavemente la punta de un cuchillo por los bordes internos del molde. Si es necesario, sumerge brevemente la base del molde en agua tibia (sin que el agua toque el postre) para facilitar el proceso.

Coloca un plato grande encima y voltea con cuidado. Deberías obtener un pudín con dos capas bien definidas: la base rojiza de guayaba y la parte superior blanca y cremosa de queso.

Consejos para un resultado perfecto

  • Usa buena pasta de guayaba: cuanto mejor sea la calidad, más intenso y natural será el sabor.
  • No hiervas la gelatina: si llega a hervir, puede perder su capacidad de gelificar.
  • Respeta el tiempo de refrigeración: es fundamental para que las capas queden firmes y bien estructuradas.
  • Molde adecuado: un molde de anillo o tipo flan facilita la presentación y el desmolde.

Variaciones que puedes probar

  • Sustituir el queso parmesano por queso fresco suave para un sabor más delicado.
  • Añadir un toque de vainilla a la mezcla de queso.
  • Incorporar trocitos pequeños de guayaba en la capa cremosa para una textura diferente.

Un postre ideal para cualquier ocasión

El Pudín Roméo y Julieta combina tradición, sabor y elegancia en una sola preparación. Es una receta sencilla, sin horno y con ingredientes accesibles, pero con un resultado que parece salido de una pastelería profesional.

Ya sea para una comida familiar, una celebración especial o simplemente para sorprender a tus invitados, este pudín siempre será una excelente elección. La mezcla del queso cremoso con la intensidad dulce de la guayaba crea un equilibrio perfecto que conquista desde el primer bocado.

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