Si hay un plato que nunca falla cuando se trata de comida casera y reconfortante, ese es el gratín de patatas. Este clásico de la cocina europea ha conquistado mesas de todo el mundo gracias a su simplicidad, su textura cremosa y ese toque dorado irresistible en la superficie. Pero cuando le añadimos jamón en dados o jamón ahumado, el resultado se eleva a otro nivel: cada capa aporta sabor, aroma y textura, convirtiéndolo en un plato que conquista tanto a grandes como a pequeños.
Lo mejor de este gratín es su versatilidad: puede servirse como plato principal acompañado de una ensalada fresca, como guarnición de carnes, pollo o pescado, e incluso como parte de un menú para ocasiones especiales. Además, su preparación es sencilla y con ingredientes que normalmente tenemos en casa.
En este artículo, no solo encontrarás la receta paso a paso, sino también consejos, variantes y trucos para lograr un gratín perfecto que se derrita en la boca y tenga ese punto crujiente que todos amamos.
Ingredientes
Para preparar un gratín delicioso, necesitarás ingredientes simples pero de buena calidad:
- 1,2 kg de patatas: Las variedades recomendadas son Charlotte, Bintje o Yukon Gold, que tienen la textura ideal para gratinar, ni demasiado harinosas ni demasiado húmedas.
- 200–250 g de jamón en dados o jamón ahumado: Puedes ajustar la cantidad según tu gusto; el jamón aporta un toque salado que combina perfectamente con la suavidad de la patata.
- 1 diente de ajo: Para aromatizar el molde y aportar un ligero sabor al gratín.
- 30 g de mantequilla: Para engrasar el molde y ayudar a que el gratín no se pegue.
- 200 ml de nata para cocinar y 200 ml de leche entera: Esta combinación aporta cremosidad sin que quede demasiado pesado.
- Sal y pimienta negra al gusto: Siempre es mejor salar con moderación al principio y ajustar al final.
- Nuez moscada (opcional): Un toque muy pequeño realza los sabores sin dominar el plato.
- Queso rallado (opcional): Emmental, gruyère o mozzarella para quienes disfrutan de una capa dorada y crujiente.