La Pasta Frola de Avena y Aceite es una versión actualizada y consciente de uno de los postres más emblemáticos del Río de la Plata, profundamente arraigado en la tradición dulce de Argentina y Uruguay. Este clásico infaltable en meriendas familiares y mesas de domingo se reinventa hoy para adaptarse a nuevos hábitos alimentarios, manteniendo intacta su esencia: una base suave y delicadamente crujiente, coronada por una capa generosa de mermelada.
A diferencia de la receta tradicional elaborada con harina de trigo y manteca, esta propuesta utiliza harina de avena sin gluten y aceite neutro, logrando un resultado más liviano, digestivo y apto para personas con intolerancia al gluten o para quienes buscan opciones más saludables sin renunciar al placer de un buen postre casero. La avena aporta un sabor suave, ligeramente dulce y una textura sorprendentemente similar a la original, además de sumar fibra y nutrientes esenciales.
El uso de aceite vegetal en lugar de manteca no solo reduce el contenido de grasas saturadas, sino que también simplifica la preparación. No hace falta cremar ni esperar temperaturas específicas: basta con mezclar, armar y hornear. El resultado es una masa tierna, aromática y flexible, ideal para trabajar incluso si no tenés mucha experiencia en repostería.
Además, esta Pasta Frola se prepara en poco tiempo, con ingredientes accesibles y sin técnicas complejas. En menos de una hora tendrás un postre listo para compartir, perfecto para la merienda, un encuentro familiar o simplemente para disfrutar algo rico y casero en cualquier momento del día.
Ingredientes
Para la masa:
- 200 g de harina de avena sin gluten
Es la base de la receta. Aporta suavidad, un sabor delicado y un excelente perfil nutricional gracias a su contenido de fibra, proteínas y minerales. - 50 g de fécula de maíz
Fundamental para reemplazar la función del gluten, ayuda a unir la masa y darle una textura uniforme y fácil de trabajar. - 100 g de azúcar
Puede ajustarse según el gusto personal. También podés usar azúcar mascabo o edulcorantes aptos para cocción. - 80 ml de aceite neutro
Girasol, canola o maíz son ideales. Aporta humedad y ternura sin modificar el sabor. - 1 huevo
Brinda estructura, cohesión y favorece un dorado parejo durante el horneado. - Ralladura de 1 limón
Suma frescura y aroma, equilibrando la dulzura de la mermelada. - Esencia de vainilla a gusto
Realza todos los sabores y aporta ese toque clásico de repostería casera. - 1 cucharadita de polvo de hornear
Para una masa ligeramente más aireada. - 1 a 2 cucharadas de agua
Solo si es necesario, para ajustar la consistencia final.
Para el relleno:
- 200 g de mermelada de frutilla sin azúcar
Aporta color, contraste y dulzura natural. Podés usar la variedad que prefieras.
Preparación Paso a Paso
1. Preparar el horno y los ingredientes secos
Precalentá el horno a 180 °C. En un bol amplio colocá la harina de avena, la fécula de maíz, el azúcar y el polvo de hornear. Mezclá bien para que los ingredientes se distribuyan de manera uniforme.
2. Incorporar los ingredientes húmedos
Agregá el huevo apenas batido, el aceite, la ralladura de limón y la esencia de vainilla. Comenzá a mezclar desde el centro hacia los bordes hasta que se forme una masa.
3. Ajustar la textura
Si la masa está seca o se desarma, incorporá el agua de a poco, mezclando bien luego de cada agregado. La masa debe quedar suave, maleable y no pegajosa.
4. Formar la base
Separá aproximadamente tres cuartas partes de la masa. Colocala en una tartera de 24 cm previamente aceitada o forrada con papel manteca. Presioná con las manos desde el centro hacia los bordes, cubriendo bien el fondo y formando un borde de unos 2 cm.
5. Agregar el relleno
Distribuí la mermelada de manera uniforme sobre la base, ayudándote con una cuchara o espátula.
6. Armar el enrejado
Con la masa restante formá tiras finas y colocalas sobre la mermelada formando el clásico enrejado. Presioná suavemente los extremos contra el borde.
7. Hornear
Llevá al horno durante 25 a 30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y los bordes ligeramente tostados.
8. Enfriar
Retirá del horno y dejá enfriar completamente antes de cortar. Este paso es clave para que la Pasta Frola tome buena consistencia.
Variantes para Personalizarla
- Con otras mermeladas: membrillo, durazno, ciruela, arándanos o dulce de batata.
- Versión vegana: reemplazá el huevo por 1 cucharada de semillas de lino o chía molidas hidratadas en 3 cucharadas de agua.
- Con especias: sumá canela, jengibre o nuez moscada para un perfil más aromático.
- Con frutos secos: incorporá nueces o almendras picadas para más textura y valor nutricional.
Consejos Útiles
- Asegurate de usar avena certificada sin gluten si la receta es para celíacos.
- No trabajes la masa en exceso para evitar que quede dura.
- Si la mermelada es muy líquida, mezclala con una cucharadita de fécula antes de usarla.
- Para un dorado más intenso, podés pincelar el enrejado con huevo o bebida vegetal.
Ideas para Servir
Esta Pasta Frola es ideal para acompañar el mate, café o té. Podés servirla sola, espolvoreada con azúcar impalpable, o acompañarla con crema batida, yogur natural o una bocha de helado de vainilla para una versión más elaborada.
Tiempos y Rendimiento
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocción: 30 minutos
- Tiempo total: 50 minutos + enfriado
- Rinde: 8 a 10 porciones
Información Nutricional Aproximada (por porción)
- Calorías: 180 kcal
- Proteínas: 4 g
- Carbohidratos: 28 g
- Grasas: 6 g
- Fibra: 3 g
Gracias a la harina de avena y al uso de aceite, esta versión contiene más fibra y menos grasas saturadas que la Pasta Frola tradicional.
Conclusión
La Pasta Frola de Avena y Aceite es una prueba de que los clásicos pueden adaptarse a los tiempos actuales sin perder su identidad. Es simple, rápida, más saludable y profundamente reconfortante. Perfecta para quienes buscan cuidar su alimentación, para personas con intolerancias o simplemente para quienes disfrutan de la repostería casera bien hecha.
Prepararla en casa no solo te permite controlar los ingredientes, sino también mantener viva una tradición que atraviesa generaciones. Cada porción invita a compartir, a disfrutar sin apuros y a redescubrir sabores de siempre con una mirada más consciente y actual.